Después de un acalorado debate, el pleno del Congreso aprobó la norma que autoriza a la ONPE la aplicación del voto electrónico en nuestro país, el mismo que sería aplicado en las en las elecciones presidenciales del 2011.
La iniciativa legislativa fue aprobada por 63 votos a favor, cero en contra y 21 abstenciones de la bancada oficialista que defendía cerradamente el voto tradicional, este sistema que durante muchos años se ha venido manejando en oficinas “o cuartos oscuros” de los organismos electorales, generando proclives errores y escándalos de magnitud nacional como el fraude electoral que se dio en el año 2000. Estas elecciones fueron manipuladas por Fujimori, consideradas como las corruptas y fraguadas, demostrándonos que tenemos un déficit democrático ineficiente respaldado en los partidos políticos.
En tal sentido estoy convencido que la implementación de este avance tecnológico en nuestro país, aumentara el número de votantes, y sobre todo evitara las manipulaciones políticas que vienen desde el más alto nivel de las esferas del poder, que solo han servido de instrumentalización para consolidarse en este. Ésta es la razón por la que siempre hemos tenido fracasos para consolidar nuestro sistema democrático. Ante ello la ONPE, debe prever y planificar detalladamente esta transición y proceso para evitar escollos e inconvenientes, sobre todo en nuestros lejanos pueblos que por su soledad no se implementaran esta innovación electoral. Este detalle se debe subsanar ya que debido a ello tenemos graves escándalos políticos, como los que se viene dando actualmente en nuestra Región o en Lima, como corolarios de las pasadas elecciones regionales y municipales.
A pesar de las facilidades tecnológicas del voto electrónico, nuestro país, va más allá de sufragar o depositar un voto, significa dejar de lado las conocidas “mañas” y fraudes que se acoplan a nuestra mala práctica política. También debemos entender que el voto electrónico no es una panacea a nuestro déficit democrático peruano, es apenas una herramienta que va a dar solución a todo o parte de estos problemas y que debe aplicarse a la tecnología del conocimiento con una clara y fuerte intención de cambio pero de una manera gradual y progresiva para obtener buenos resultados en las próximas elecciones del 2011, dejando de lado las “viejas” y nocivas experiencias electorales de los llamados pilares de la democracia o partidos políticos.
Otra de las razones para acelerar estas adaptaciones tecnológicas en nuestra Nación, es que nuestro sistema democrático esta fragmentado, prueba de ello, es que para aprobarse esta norma, el pleno del Congreso debatió 6 horas consecutivas, incluso rebatiendo las observaciones del Ejecutivo entre ellas la supuesta exclusión de los partidos a través de sus personeros.
Debo puntualizar que el método tradicional nos ha demostrado que es más proclive a errores ya que miles de electores no seleccionan su cedula por distracción o confusión, en cambio el voto electrónico disminuirá esa posibilidad al mostrar la opción de reconfirmar antes de la emisión, en cuanto a la consolidación de votos será de una manera rápida, sin envíos de faxes o largas esperas de tiempos por el “manipuleo suspicaz” de las normas electorales días antes de las elecciones para beneficiar a determinados candidatos. Por ello los sistemas de votación electrónica debe respaldarse en una cuestión de percepción de los electores y no tanto una razón técnica.

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